21 Jun 2011

El enoturismo, un recurso todavía por explorar.

Hace unos días estuve en unos talleres organizados por la Asociación Ruta del Vino de Bullas, en el Museo del Vino. La asociación está compuesta por distintos socios dentro del mundo y la cultura del vino, donde podemos encontrar bodegas, restaurantes, alojamientos y otro tipo de comercios como pueden ser agencias de viajes, museos, etc.

El recurso vitivinícola es un recurso importantísimo en un territorio (no local, si no comarcal) donde gran parte de la cultura y tradición rueda a su alrededor y a su temporalidad. Sin embargo, es muy paradójico que con las muchas y buenas experiencias que hay a lo largo de España sobre rutas del vino, en Bullas todavía no se haya explotado en todo su apogeo este recurso. Y lo más llamativo: todavía no se ha conseguido que los verdaderos beneficiarios de esta iniciativa (que son las empresas y comercios asociados) no consigan tirar del carro en una iniciativa que bien puede suponer el todo (o por lo menos, supone su aspecto identificador del resto de territorios) del turismo rural del territorio.

Pero también son muchas las cosas buenas que se han realizado desde esta iniciativa. Se ha apostado por la cultura del vino, se ha generado la asociación, se ha implicado a muchos agentes, se ha puesto en marcha el Museo del Vino (museo referente en torno al vino)… por no hablar de la labor de las bodegas en conseguir buenos caldos en torno a los cuales giran todas estas estrategias.

Lo más importante de este recurso, y sobre todo en estos momentos, es que está por explotar. Queda todo lo más importante por hacer: necesitamos infraestructuras turísticas, necesitamos personal cualificado para atender a los turistas, necesitamos alojamientos y restaurantes especializados en temáticas vitivinícolas, necesitamos guías enológicos que enseñen la cultura del vino… necesitamos prácticamente todo.

Y se necesita hacerlo yendo de la mano: es necesario que todos los recursos del territorio se pongan a disposición de una estrategia de desarrollo turístico que bien armonizado con el resto de recursos turísticos de la zona (patrimonio, naturaleza, actividades, cultura…) puede suponer un potencial identificador potentísimo y que puede significar el despegue del turismo rural de calidad de esta zona.

Todo esto es una posible forma de potenciar el turismo enológico (y por tanto, el rural) del territorio. Pero también hemos de tener en cuenta, que por regla general el usuario del enoturismo es un usuario que requerirá de una calidad de servicios a la altura de su interés, si no queremos ser un destino de segunda. Esto supone la innovación y la mejora de los servicios turísticos en el territorio, la apuesta por la calidad e incluso, la especialización de aquellas personas que trabajen en el sector.

Hay mucho camino por recorrer. El comienzo ya esta dado. Y puede ser una buena forma de planificarnos un futuro en un territorio teñido actualmente por el desempleo y la falta de futuro laboral.


Fernando

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